En teoría de Bourdieu no se plantea mediante esquemas objetivistas o subjetivistas de del mundo social, sino mas bien se sitúa en una comprensión dialéctica entre estructura y acción, donde el análisis del sujeto en la práctica social responde por un lado, a un condicionamiento en tanto producto de la realidad social, y por otro; a un aspecto condicionante del mismo.
El espacio social señala el autor, que se constituye pluridimensionalmente a través de la lógica de los campos, entendiendo a éste como:
“Una red o configuración de relaciones objetivas entre posiciones. Estas posiciones se definen objetivamente en su existencia y en las determinaciones que imponen sus ocupantes, ya sean agentes o instituciones por su situación actual y potencial en la estructura de la distribución de las diferentes especias de poder (o capital), cuya posesión implica el acceso a las ganancias específicas que están en juego dentro del campo y, de paso por sus relaciones objetivas con las demás posiciones.16”
Una de las características centrales del concepto de campo en Bourdieu es la naturaleza de las relaciones, las cuales solo cobran sentido en la medida y el modo que se articula dentro de un sistema de relaciones circunscritos. Por tanto, los límites de un campo terminan justo allí donde sus efectos desaparecen17.
Ahora bien, el concepto de habitus elaborado por el autor se torna de vital relevancia para entender de mejor modo la lógica de los campos en tanto asocia a éste tipo; la posibilidad de generación de disposiciones duraderas, transferibles
“Estructuras estructuradas predispuestas para funcionar como estructuras estructurantes, es decir como, principios generadores y organizadores de prácticas y representaciones18”
Bourdieu sostiene bajo este concepto que, al interior de todo campo existe una distribución desigual de las diversas formas de capital que determinan la posición del agente dentro del campo, los cuales pueden ser: económicos comprendiendo propiedad de bienes, sueldos y todas las otras formas de ingresos; capital social, como redes de contactos estables, donde los miembros se reconocen mutuamente; capital cultural, el cual puede actuar en estado incorporado (hábitos, aptitudes, actitudes y otras disposiciones durables del organismo), objetivado (en bienes culturales) o institucionalizado (en títulos y reconocimientos simbólicos) cuya visibilización mas explícita es a través de las clases sociales; y el capital simbólico comúnmente llamado prestigio.19
Expresado de otro modo, el habitus en la medida que puede actuar de estrucurador y estructuralizar la distribución desigual de los distintos tipos de capital al interior de los campos éstos; pueden invertirse o en sus efectos transmitirse mediante la herencia, haciendo imposible de este modo una relación horizontal entre distintos agentes comunicativos como lo presuponen Habermas en el esquema de democracia deliberativa en tanto, los agentes parten de plataformas diferenciadas de los diversos tipos de capital mixturizados en un campo particular de ejercicio.
De ahí en más, y en lo concierniente al campo específico de la política o códigos de operación en la organización política en términos luhmanianos. El campo específico de ejercicio opera con sus propias reglas internas “sobre lo jugado o puesto en juego” (estrategias de juego al interior del campo) demostrando que el capital posible o detentado en política no puede simplemente ser clasificado entre las otras formas de capital y más bien sólo puede ser leído bajo su propia lógica de campo20.
El campo de lo político esta lleno, al igual que los diferentes campos de la vida social, de propiedades, relaciones y acciones; los cuales funcionan como un microcosmo autónomo que sigue su propia lógica interna al interior del macrocosmo social.
Expresado de otro modo y desde una relectura habermasiana podríamos señalar que, ciertamente existen diferenciaciones de acciones ya sean éstas comunicativas o estratégicas que median la relación entre éste campo específico y la ciudadanía en general producto, de las deformaciones patológicas de las infraestructuras en el mundo de la vida social la cual; en diversas medidas y modos diversos no permiten una comunicación efectiva entre la ciudadanía y el espacio público
(16)Wacquant, Loic, (1995),“Respuestas por una antropología reflexiva”, México, Editoral Grijaldo, Pág. 64
[17] Véase en “La lógica de los campos, entrevista a Pierre Bourdieu” disponible en versión digital en: http://pierre-bourdieu.blogspot.com/2006/07/la-lgica-de-los-camposentrevista.html visitado el: 30/03/08
[18] Bourdieu, Pierre (1991), “El sentido práctico”, Barcelona, España, Editorial Paidós, Pág. 92[19] Léase, Bourdieu, Pierre, (1984), “ Capital económico, capital cultural, capital social” en Kreckel ed, las desigualdades sociales: tomo especia II, Goettingen; Otto Schwartz, Págs 183 - 198
[20] Léase, Meichsner, Sylvia, (Primavera 2007), “El campo político en la perspectiva teórica de Bourdieu”, s/n, Ibero Forum, Voces y contexos Tomo 3, Vol 2.

Pero dime...
el autor reconoce la interrelación entre el capital económico y el capital político??
me interesaría saber.
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ViejoNiñoCampesino